Minería y agua



Una sola mina de cobre puede utilizar 1.500 litros por segundo en la explotación de agua, cuando toda la población de Lima en su conjunto hace uso de 2.000 litros por segundo. Esta es una de las principales razones por las que las mineras mantienen constantes encontronazos con las comunidades campesinas a la hora de definir sus fuentes de agua. Sin embargo, un grupo de mineras está tomando medidas ingeniosas en beneficio propio y de las comunidades. Por ello, algunos expertos consideran que es posible llegar a relaciones cordiales entre empresas y pobladores.
En las alturas de Chincha (Ica), la población le puso desde un inicio la cruz al proyecto minero Cerro Lindo, de Milpo. El agua no iba a ser suficiente para compartirla y ellos estaban dispuestos a defenderla hasta el final. La empresa no se quedó paralizada y decidió evaluar otras alternativas. Es así como a través de un canal de más 50 kilómetros está transportando agua de mar hasta el proyecto, donde pasa por una fase de desalinización.
"Nosotros no hemos escatimado en el costo de la inversión. Claro que es una merma importante, pero en esta época de precios de los minerales altos es un costo que se puede cubrir", comenta Juan Flores, jefe corporativo de Imagen y Comunicaciones de Milpo.


NO AL POZO SUBTERRÁNEO


Una alternativa distinta es la que espera encontrar la empresa británica Anglo American, que tiene paralizado el proyecto Quellaveco (Moquegua). Ellos propusieron utilizar agua de pozos subterráneos. Sin embargo, los pobladores se oponen desde hace tres años. "Cuando en este último año se puso en debate mundial el cambio climático, la empresa comenzó a estudiar otras posibilidades. En este momento Anglo American ha planteado construir junto con el gobierno regional una represa. Si se llega a un acuerdo, estaríamos ante un paso muy importante", afirma José Luis López de la ONG Labor.
Por algo similar pasó ya hace algunos años la minera Cerro Verde, en Arequipa. Allí la empresa necesitaba 31,5 millones de litros de agua al año, por lo que la población se levantó para expresar su protesta. Por este motivo, la represa de Pillones, que fuera inaugurada en agosto del 2006, tuvo en parte el financiamiento de Cerro Verde.
Otro es el caso de la minera Yanacocha, que decidió construir 200 microreservorios de agua para uso de la población de las zonas pobres de Cajamarca. Además, dos tajos mineros fueron convertidos en represas. "Yanacocha se ha dado cuenta de que si quiere reconciliarse con la población, que estaba muy molesta por sus prácticas anteriores, tiene que ofrecer algo nuevo, y eso es más agua", señala López.
Otra salida es un mejor uso del agua, y para ello algunas minas tienen una tecnología muy avanzada en el reciclado. Por ejemplo, Tintaya solo arroja el 20% del agua utilizada, gracias a una tecnología moderna. Southern, empresa que obtuvo US$1.000 millones en utilidades el año pasado, desecha el 80% del agua que consume.
El economista Pedro Francke coincide en que existe una nueva actitud de algunas mineras. El problema, resalta, es con la minería ya asentada mucho tiempo en el país y que genera una gran contaminación, imposible de regular debido a la falta de normas. Para Francke, la solución al tema del agua es que finalmente el Gobierno se anime a establecer una autoridad ambiental autónoma. "Hace 20 años el medio ambiente no significaba nada para las mineras y ahora es un tema muy delicado", comenta.
José Luis López afirma que hay empresas mineras que se están tomando muy en serio el reto. La cuestión es incentivar a las demás.